Cómo tu voz te hace perder oportunidades y qué hacer para ganarlas.

"Shadow..." (2019), @__benwolf

Cómo tu voz te hace perder oportunidades y qué hacer para ganarlas.


11 minutos   ●   por Pablo

Si no has vuelto a escuchar los audios que le mandaste a la tía que te gustaba después de que te fuera como el culo con ella, pues mira, no te gustaba tanto.

Igual la cagada fue estratosférica y te daba tanta rabia que no quisiste volver a saber del tema.

No creo, siempre somos un poco masocas.


Igual los escuchaste para saber -ya con la cabeza fría- qué fue lo que dijiste mal.

Punto para ti por la voluntad.


(Pero pista: no “dijiste” nada mal.)


En todo caso, si entendiste demasiado tarde que no es tanto lo que dices sino cómo lo dices… igual hasta te avergonzaste de ti mismo y estampaste el móvil.

(Esto puede o no puede haberle pasado al autor.)


¿Por qué?

Porque ya de vuelta a la tierra igual escuchaste tus audios y en vez de oír la voz de un hombre, estaba sonando la versión doblada por Campanilla de ti mismo.  

Ya me entiendes.


Como yo también he sido masoca, la he cagado mucho pero he querido aprender de ello (y sí, por supuesto les he hablado como su amigo gay) pues me he dicho que vamos a dejarnos de tanta historia abstracta y a hablar de algo que “parece” simple, pero que no lo es tanto:

La voz.




¿Tu tono de voz te representa?


No nos mintamos a nosotros mismos. Si eres un chico, no has tenido un modelo masculino eficaz y no te has trabajado a ti mismo un poco -en este aspecto- pueden pasarte dos cosas:

◾️ Que intentes compensar carencias siendo el chulito del bar.

◾️ Que te haya sido imposible filtrar información de campañas mediáticas que NO se dirigen a ti como persona pero SÍ se dirigen a ti (o a tu género), e inconscientemente eso te haga sentir cierta vergüenza/culpa/miedo por el hecho de sentirte atraído por una chica. O dudas sobre cómo conducir el asunto.

Y bueno, como ya tienes bastantes problemas y tampoco quieres armar un escándalo ni que te señalen, pues “calladito estoy más guapo”.

Te castraste inconscientemente y problema solucionado.

O eso crees.


Este caso es muy interesante, ya verás.


Pongámonos en situación. Asumamos que eres un chico y estás hablando con una chica que te interesa. Igual piensas: “Dios me libre de incomodarla, yo no soy como los demás”, y decides entonces que vas a dirigirte a ella de manera tan, tan, pero tan suave, que sea imposible que la molestes.

“Quiero que vea que no soy agresivo. Que soy sensible, empático y esas cosas.”


¿Y cómo lo haces?


Hablándole como si fueras una mujer. Haciéndole el espejo. Poniéndole el tono que le pones a tus amigas o peor, a un niño de 10 años. Y bueno, ella no es ni una cosa ni la otra.


Y aquí, como adivinas, tengo malas noticias. Digas lo que digas, lo que ella escucha es esto:


- Disculpa, ¿me das una entrada para ser invisible para ti, por favor?.
- Sí, claro. Aquí la tienes, campeón.



–Rayos X de la conversación entre un heteropiolín y una chica a la que no va a ponerle un dedo encima aunque lo esté deseando.




No es momento, tío. En serio.


El día que te convertiste en Súper Saiyajin.


Una mañana tonta con 13 o 14 años, los tíos nos levantamos de la cama y de repente empezamos a hablar como ogros y nos duelen un huevo las rodillas. Todo el mundo se cachondea de nosotros porque aún no nos hemos afeitado (y deberíamos), tenemos granos pajeros o pensamos que nos vestimos bien.

(Lo último no siempre se arregla)

Volviendo a la voz. La testosterona alarga y engruesa tus cuerdas vocales. Cuanta más tuviste, más grave y profunda es tu voz.

Y eso le hace tilín al cerebro reptiliano de tus compañeras féminas. Porque si viviérais en una cueva en el monte juntos (si no has deseado esto no has tenido adolescencia) y viniera un oso a mataros y a comerse a vuestros bebés, pues tú serías su DiCaprio en “The Revenant”.

Su Papichulo.

(Y tu competencia, que tiene voz de pito, unos parguelas que se va a morir.)



Vale. Que hoy todavía en algún garito alguien se beba dos copas y le rompa una en la cara al que ha mirado a su novia -y arme un cristo- te lo compro. Todos tenemos problemas.

Pero ni quedan tantos osos ya (desgraciadamente), ni la gente va clavándose lanzas por la calle (desgraciadamente también)



Ese concepto de “Seguridad” está obsoleto. 


Revisémoslo.




Las dos cosas que NO entendemos bien, y deberíamos.


◾️  Un tono de voz masculino no es agresivo, no tiene una connotación negativa y desde luego no da miedo. Te digan lo que te digan. Sólo puede ser agresivo si hay una intención errónea detrás. 


◾️ Por contraposición, es totalmente ingenuo asociar fragilidad a un tono de voz femenino. Sin embargo, por esta creencia estúpida, todavía hay chicas que en su trabajo o en sus relaciones eligen compensar esto con una voz grave y más conectada a su energía masculina. 


Y un poco es sano, pero mucho es una pérdida para todos. Ellas no pueden conectar con algo que son, y a nosotros nos privan de verlas instaladas en una seguridad femenina que dan ganas de saltarles encima es atractiva




¿Qué es lo que NO demuestra seguridad?


Hablar como alguien que no eres por miedo a generarle sensaciones negativas al otro. 


Como decíamos antes: tú no eres una mujer y ella lo tiene claro. Y cuando ve alguien que no es una mujer -y le habla como si lo fuera-, pues puede subcomunicarle varias cosas:

◾️ Desconfianza: “Otro lobo con piel de cordero”.
◾️ Indiferencia: “Este tío no acepta lo que es y pretende que lo acepte yo. Next.”
◾️ Ternura: “Ohhhhh… ya verás cuando conozcas a las demás chicas”.


Malas noticias otra vez:


Es absolutamente imposible generar una emoción en alguien sin la posibilidad de molestarle. Y es imposible que gustes a alguien si no le generas ninguna emoción.


Por ello, si tu estrategia es la de evitar incomodar a toda costa, te vas a agarrar mucho el muñeco no vas a atraer a nadie.

Tu verás.



Hablando de muñecos... 



¿Qué comunica una voz masculina?


Coherencia y Polaridad.

Si eres coherente, le haces sentir que “eres real” y puede percibir la energía que desprendes cuando estás actuando como lo que eres.

(O “alineado”, como dicen los gurús.)

Y eso que desprendes es bastante más atractivo que la falsedad, claro.


La polaridad, en este caso, es la atracción que hay entre lo masculino y lo femenino*. El Ying y el Yang. Polarizándote le indicas que tú, siendo un hombre, le vas a permitir a ella ser una mujer.


(Alguna acaba de suspirar: “Por fin”.)



Y eso para ella es liberador. 


Igual esto te parece ridículo. Pero más ridículo es ser un niño grande del que tienen que cuidar o hacerse cargo, o ser una bola de complejos que busca que le acepten porque él no se acepta a sí mismo. 


Puedes elegir con tu voz: pretender ser un niño, su amiga o -lo que eres- un tío.



Ya te digo: elige tú, pero elige bien.




*Todos conocemos parejas donde la energía masculina la representa ella, y la femenina él. Sigue siendo una polarización. ¿Qué tipo de chica buscas? Polariza en el sentido contrario.




La vergüenza de fondo en la masculinidad.


Nadie es impermeable. Quien quiere hacerlo bien y ser un ser humano respetable, en mayor o menor medida piensa: 

“Si algo de lo que hago hace daño a alguien, que me lo digan y lo corregiré”.


Esto en principio es lo deseable.



Pero lo que no es deseable es que porque estemos viendo los resultados atroces de una frecuencia masculina baja (“tóxica” en mainstream), nosotros mismos acabemos pensando que lo masculino es igual de bajo.

Que hay algo malo o pecaminoso en ser un hombre.


A un nivel profundo, todos (y todo) somos Uno. Nos retroalimentamos. Somos un organismo.

Pero a un nivel más de andar por casa, si te sientes mal por las cagadas de otros, esta culpa por algo que no has hecho te genera rechazo a tu propia condición, te duele y baja tu frecuencia. Y así, paradójicamente te acerca más a lo que no quieres ser: lo “tóxico”.


Cuando vemos un “musulmán radical” inmolándose, es peligroso pensar que eso tiene algo que ver con familias islámicas tan respetables (por diferente que sea su proceso) como la tuya o la mía.

Y es vergonzoso que tengan que justificarse o responder por alguien que no son ellos.



Guarda tu propia voz.


La voz de alguien que no tiene miedo a ser percibido como un peligro -porque sabe que no lo es- es la voz de alguien que está seguro de sí mismo.

No se enmascara porque no ve necesidad de esconderse.

No tiene que compensar nada.

No se hace pequeño.

Es así y punto.


Hacer el espejo a otra persona de manera equilibrada también es un signo de inteligencia, igual que calibrar lo que dices -y su intensidad- dependiendo de quién tienes delante.

De hecho, si no lo haces eres:

A) Un inadaptado.
B) Un niñato que se siente desatendido.


Sin embargo, imitar a quien tienes enfrente negándote indica que no sabes quién eres, que tus límites o valores no están marcados y en definitiva que no te respetas a ti mismo.



Un hombre que no es capaz de abrazar que es un hombre no se quiere lo suficiente y por consiguiente ni atrae aceptación ni atrae amor.

(Y una mujer tampoco.)



“Pero Pablo, es que todos les hemos hablado a nuestras parejas como si fuéramos bebés, es inevitable.”

Espera, Espera.



Diferencias entre Amistad platónica, Conversación polar y Reunión íntima.


Jugar con la voz y la entonación demuestra que eres alguien curioso, empático y flexible.

Pero no siempre tienes que hacerlo solo con tu voz.

Hay momentos y momentos.


Aquí te dejo tres situaciones en las que puedes verte y cómo sacarles el máximo partido:

◾️ Amistad platónica: son las conversaciones con una amiga o un amigo del sexo opuesto. He dicho amigo, así que asumo que no te juzga. Estos momentos te pueden ayudar a explorar y a no pensar en qué representas como chico, o a ser un poco marimacho si eres una chica, que es guay.


◾️ Conversación polar: esta es la que da sentido al artículo. Son las que generan atracción y dan paso a otras cositas de mayores. Un hombre, para polarizar, conecta con su masculino y una mujer hace lo propio con su femenino.

Si esto suena raro, es porque casi ha desaparecido. Y la mayoría de versiones que quedan dan vergüenza ajena  dejan bastante que desear.

Este es el momento para presentarte con toda tu energía, no para imitar la de ella.


◾️ Reunión íntima: básicamente cuando le hablamos a la pareja como jamás lo haríamos en público. Esta conversación ya no representa a lo masculino o a lo femenino enfrentados. Aquí podríamos decir que se va -más allá del género- a un espacio de unión y seguridad*. De saber que uno es lo mismo que el otro.

Y ya no hay dos personas que se atraen, sino la expresión un núcleo conjunto.

Este es el espacio de la vulnerabilidad pura. Es mágico, pero no podemos instalarnos en él siempre. Porque si no vuelves a ti mismo y a tu contorno, te acabas desdibujando.

Y entonces lo que un día le atrajo hoy ha desaparecido.


Tú le dejas sin su “objeto de deseo”


Y ella te deja con un “es que te veo como amigo”.




* Esto es lo que hacemos los millenials bienintencionadamente en todos los contextos y por eso no follamos soplamos con el fuelle.



Ay, ay, ay… que me derrito. #cute.


Lo que puedes hacer con tu voz.


En general, puedes hablar de 3 maneras:

◾️ Desde la punta de la boca o la nariz: lo que haces cuando hablas de manera más femenina.

◾️ Desde tu pecho: lo que haces cuando imitas a Barry White. Además de sonar ridículo porque no eres tío Barry, no podrás levantar la voz y te harás daño antes de lo que piensas.


(Sí, sí, lo he probado antes de escribirlo.)


◾️ Desde tu garganta: es cómo hablas cuando notas una ligera resonancia en tu boca. Una ligera fuerza. Notas vibrar tu cuello y tu boca y tu voz adquiere un cierto poder. Esto en principio es lo deseable (si quieres provocar algo).



¿El truco para distinguirla de la nasal?


Pues tan simple como taparte la nariz y hablar. Si cambia y pareces Eros Ramazzotti, sigue probando. 


Porque igual que te vistes y te miras en el espejo a ver si la ropa “te queda bien”, es buena idea escuchar si tu voz “te queda bien”.



Lo que quiero que te lleves de este artículo


✔ Eres un ser humano y sientes atracción. Lo saben todos. No hay nada que esconder.

✔ Si le hablas como su mejor amiga te convertirás exactamente en eso.

✔ Sin la posibilidad de molestar no existe la posibilidad de atraer.

✔ Si eres varón blanco heterosexual entre 20 y 40 años, aunque puedas interpretar que eres el motivo por el cual los bebés lloran o se quema el Amazonas, probablemente no lo eres.

✔ No usar tu propia voz y estar constantemente adaptándote indica que no estás a gusto en tu piel. Acabarás haciéndote daño tú y engañando a los demás.


A fin de cuentas, tu tono de voz no importa tanto como asumir, aceptar y abrazar el hecho de que tienes una propia. Eso es lo verdaderamente atractivo.

Claro que a veces querrás variarla. Claro que en ciertos momentos querrás explorar otras partes de tí*. Es lo suyo si quieres vivirlo todo. 


Pero vuelve a ti. 

Vive instalado en lo que eres y comunícate como tal.


(Y si este artículo te recuerda a alguien, envíaselo y hazle un favor.)


*No me mientas, ya estabas pensando en dedos lugares recónditos y movidas prostáticas, cochino.





Antes de acabar, una pregunta ...


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