Tres cosas que los espabilados saben de una chica

Tres cosas que los espabilados saben de una chica

12 minutos   ●   por Pablo

“Aprendemos por experiencia”


Cada vez que escucho decir esto me descojono.


“Si es que... la experiencia es el mejor maestro”. Ya, bueno. Eso será si estás despierto y mirando. Y dispuesto a aprender de lo que tienes delante, claro.


De lo que tienes delante. No de la imagen que nos llega a través de las 500 gafas que llevamos puestas: sean moradas, católicas, marxistas, liberales o de Mickey Mouse.


A lo que iba. De la realidad aprendemos lo justo, y cuando tenemos suerte. El resto del tiempo vivimos a través de la propaganda de un sistema de creencias que una vez nos dijo qué pensar, o de una mentira -a menudo compartida- que nos contamos porque nos resulta cómoda y nos hace la vida “fácil”.

 

Pero, por experiencia, lo que se dice por experiencia, poquito.



(O bueno, después de 15 experiencias calcadas)



En la gran mayoría de casos, no es que nos tropecemos con la misma piedra, es que directamente sabemos dónde está y decidimos que “oye, why not?”. Vamos a pegarnos otra hostia.

Y es más importante para nosotros agarrarnos a lo que creemos, aunque no funcione, que preguntarnos qué aprendemos de todo eso para ahorrárnosla.

Más importante que hacer el ejercicio de abrir el ángulo y mirar qué pasa.


Más importante que intentar ser humilde y aprender.


(Bueno, que yo venía a hablar de tres chorradas que no entendemos de las chicas sin más, pero es que toco un teclado y me caliento.)



Yo, si tengo la confianza -y muchas veces sin tenerla- siempre pregunto por estas cosas. Me interesa saber cómo entienden la realidad las personas que tengo al lado.

Oye, ¿cómo vas con la chica esta?–le pregunto a algún colega.
- Pues voy a decirle de… [aquí va una potencial liada].


Y tú, que lo ves algo raro pero que oye, igual tampoco tienes ni idea, preguntas:


¿Alguna vez te ha funcionado?


Y ahí te das cuenta de que la experiencia no importa. 

De que la realidad nos da absolutamente igual.

Sólo nos importa lo que creemos.

El cuadro en la cabeza.

Del resto pasamos.


Por ello, he decidido que esta semana voy a hablar de 3 cosas que verías en las chicas si supieras mirar y que probablemente se te pasen. Porque en general, como personas, vemos lo que somos. Y en particular, como chicos, tendemos a lo literal y nos cuesta ver todo el cuadro. 

Así que si tú no pasas, aquí te dejo algunas cosas que a veces juraríamos que entendemos de ellas, pero que en la práctica nadie lo diría. Porque no se nota nada.


De momento y para empezar, que sepas que cuando nos miran...



❶ No nos juzgan en base a los mismos parámetros con los que nosotros las juzgamos a ellas.


Obviamente ellas no valoran si tienes una 95 copa D, no me refiero a eso.

Voy más por aquí:

Seguro que tú mismo lo has dicho cuando te has cruzado a un tío guapo, o se lo has escuchado a algún amigo: “Ese se las hace a todas”, “ojito el folletas”, “ aquí tenemos al empotrador” etc.

Yo mismo lo he dicho muchas veces, hasta que un día me di cuenta de que no era verdad. O al menos no en el porcentaje en el que yo lo creía. 


Y es bastante fácil entender por qué asumimos eso.


(Aviso: aquí hablo de primeras impresiones. De antes de que nadie abra la boca.)


Los tíos, cuando no nos conocemos, nos juzgamos a nosotros mismos como las juzgamos a ellas. A través de lo puramente físico y genético. A través de lo visual. Pelo, proporciones, cara, ojos... (pepas, culo, caderas…en su caso). Y creemos -erróneamente- que a ellas todo esto les impacta en la misma medida que a nosotros.


Nos juzgamos a nosotros mismos en base a lo que valoraríamos de una tía que acabamos de ver.


Pero ¡surprise motherfucker!. No somos tías.


Tengo amigos guapos -algunos mucho- y al enseñarle la foto a varias de mis amigas se han quedado igual: “No me dice nada, la verdad”

(Aquí ya dejo una pista)

Y al contrario igual. Conozco a varios chicos que siendo normales entienden bien la realidad social y bueno, igual no te vacían el garito*, pero ya entran al campo ganando 1-0.

¿Que si son guapos lo tienen más fácil? Hombre, por supuesto. Y si vives en un país donde hace calor, todavía más. Quien te diga lo contrario te quiere vender algo.


Pero.


Si el tío no es algo espectacular y ella NO lo percibe como alguien con mucho más valor -de mercado**- que ella, no lo tiene hecho.

O no tan hecho como ellas con nosotros.

Podríamos decir -si somos un poco frikis- que, para ellas, en la ecuación global el físico puro se entremezcla con otros parámetros. Que hay más matices.

¿Cuáles?

Los estudios nos dicen que en un golpe de vista, ellas valoran también (y más que nosotros) el estilo, el nivel de aseo y en general cómo nos presentamos al mundo.

 

No sólo valoran lo que ven, sino el significado de lo que ven.


▪️Estilo: “Tiene inteligencia social y buen gusto estético. Valora lo bonito.”
▪️Nivel de Aseo: “Se cuida y se preocupa por su salud. Está sano y es responsable.”
▪️Presentación: “Expresa lo que es a través de su imagen. Se comunica.”


En definitiva: puntúa alto tanto genéticamente como en estatus. Nosotros nos centramos más en lo primero***.

Yo siempre digo que cuando más guapa veo a una tía es en pijama con el moño hecho. Y sé que no soy -ni de lejos- el único. Pero vamos a poner un ejemplo más potente:

“Ayy…  ¿has visto cómo lleva las uñas de descuidadas? ¡No la toco ni con un palo!.”


–Ningún varón heterosexual en la historia de la humanidad. Ninguno.



Igual se me ha pasado alguno, pero he contado 30 nos-da-iguales en la foto.

Si eres una tía y algún día quieres ocultarle algo, escóndetelo en las uñas. 


Pensando en lo de antes, me viene a la cabeza un ejemplo gracioso de cómo ellas -también- se juzgan a ellas mismas con sus parámetros:


No sé si acordarás de la chica del iglú en el Polo Norte. El caso es que vino a Lausanne con ropa muy casual/andrógina. Tanto que, en realidad, nos la podríamos haber intercambiado y no se habría notado mucho.


Vaya por delante que a mí me flipaba como iba. No le hubiera tocado nada.


Sin embargo, una amiga no pensaba lo mismo, y me lo comentó hablando en riguroso directo:

- Ufff Cris, la visto de Marilyn y que me case algún capitán de barco suizo–o alguna gilipollez del estilo le diría.
- Pero Pablo, cariño, ¿en serio?. Si va vestida como una indigente...–me contestó. Siempre me llama cariño cuando disocio o piensa que soy gilip***as.
- Pero ¿qué me estás contando?¿¿tú la has visto?? Joder, pincho el condón. –dije yo, indignado.


Ella la miraba con ojos de mujer. Y yo de hombre. No tiene más.


Pero, ¿sabes dónde os parecéis...?



* Eso sólo lo hace el ca***n de Dicaprio. Si te animas, la conclusión del psicólogo del artículo no tiene desperdicio.
** Sí, probablemente es triste. Pero más triste es no querer ver que esto existe y es así. Los reyes son los padres.
*** Que al fin y al cabo, y aunque sea inconsciente, también tiene un significado: que genéticamente es un ejemplar de mujer cuya proporción, simetría o atributos puede traer al mundo a individuos más sanos.



❷ Tienen las mismas ganas de follar soplar con el fuelle* que tú...


...pero las razones que a ti te llevan a hacerlo no suelen ser las que le llevan a hacerlo a ella.

Hay tíos que en el fondo piensan que esa chica le está haciendo un favor acostándose con él. Que está sacrificándose. Que está haciendo un esfuerzo y que en realidad todo eso a ella ni fú ni fá.


Y acaban pensando esto por varios motivos. Pero ahora nos importan 3:


❶ Porque si no están en confianza, no hablan tan a la ligera de ello como nosotros. Porque tienen miedo -más, si son jóvenes- de ser juzgadas socialmente por cómo viven su sexualidad.

Porque si lo peor que le pueden decir a un tío es que es un pringado/loser/parguelas, lo que peor le sienta a una tía es que se diga de ella que es una guarra**.

❷ Porque algunas chicas cuando lo hacen con nosotros las primeras veces, lo hacen con ciertas reservas. Con cierta sospecha. Y es comprensible, porque a lo anterior se le suma el hecho de que son momentos íntimos que crean dudas.

Puede que aún no se fíe del todo de ti, porque piense que puedas juzgarla o luego hables de ella***.

❸ Porque, como contaba antes, una imagen física no tiene el impacto que tiene para nosotros. A ella le faltan elementos. Entonces no se soltará un “si lo cojo lo esparramo” tan tranquilamente como lo hace un tío. O cuando esté en confianza.


“Pues yo soy una chica y cuando veo a alguno digo cada burrada…”

Vale, juguemos a un juego. Si ese mismo tío que acabas de ver se te acerca y te dice “Tengo el piso aquí al lado, ven y te f***o”, lo habitual todavía es que no sólo digas que no, sino que te ofendas. Adivina qué es lo habitual todavía en el otro caso. A eso me refiero.

Volviendo al tema.


Todo eso un tío no lo entiende, porque no lo vive. Los miedos que modelan nuestro mundo -aún- son otros, y los deseos también.


Y todo lo anterior tiene 2 implicaciones horribles y que joden totalmente la intimidad:

▪️Como ella no expresa tan abiertamente lo que le gusta jugar a médicos, muchas veces el tío tiene la sensación de que están haciendo algo por él. De que si eso sucede, él gana. Y cuando de dos personas gana una, la otra inconscientemente tiene que perder.

Esto es triste, porque acabas acercándote a una chica que te gusta con la sensación de estar pidiéndole algo. De estar engatusándola para que te dé algo.

Centrémonos. Miremos la realidad. ¿Habéis visto lo que gritan esas criaturas? Se lo pasan mil veces mejor que tú, atontao.

Espabila c**o. Que el favor se lo estás haciendo tú.

▪️Si la cosa acaba en tango horizontal, ella puede que no lo haga con la libertad de estar segura. Recuerda, la sombra de la humillación es alargada. Y muchas veces tampoco se soltará porque muchos tíos -y lo sé porque pregunto- entienden intelectualmente que ellas son seres sexuales, pero cuando les gusta una chica esta idea les hace sentir raros.

Y pasa a ser algo tabú. Todavía tienen la mente llena de basura dogmática y juzgan -abiertamente o no- su sexualidad y sus fantasías.

Muchos las siguen viendo como si fueran la Virgen María. Castas y puras. Seres blancos cuyas menstruaciones curan el cáncer y que están preparados para embarazarse acariciando palomas.


(Estoy descojonándome escribiendo esto porque macho, lo que nos perdemos por tener esa mierda en la cabeza)


El caso es que todo esto hace que pocas veces se está al 100% compartiendo esos momentos.

Si has estado atento, que sé que no porque tú vas a tu bola y yo soy muy disperso, en el punto 3 decía que a ellas les faltan elementos.


¿Cuáles son?


Pues uno, es…



*Os rescato una joyica.

** Esta es la Opus Magnum del Sistema: así ellos se preocupan de triunfar, generan dinero y la economía va de puta madre, y ellas se cuidan de tirarse a más tíos de la cuenta y le reservan su flor a él.

*** Esto es la risa, porque luego nosotros en realidad nos contamos poca cosa, y yo tengo amigas que podrían dibujar lo que tengo entre ombligo y muslos sólo con testimonios ajenos, pero bueno. O si muevo mejor el culo de tal o de tal forma. En ciudades grandes no pasa.




❸ La narrativa.


Que algo se encuadre dentro de una historia. Que tenga sentido. Que tenga valor y significado en ese momento.

No es lo mismo...

Que ese primer día os miráseis y os quedáseis prendados el uno del otro, y al día siguiente coincidiérais en el metro y tú te acercases para pedirle el número mientras ella escuchaba su canción favorita, porque querías llevarla al mejor café de la ciudad, y que en ese café el dueño os dijera que hacéis una pareja súper bonita y de golpe hiciera frío y tú le dejaras tu chaqueta y ¡ay! olía tan bien y patatín patatán...

Que…

Hicisteis match en Tinder y te pillaba cerca, le contaste tu historia en un vino sin más, y luego te dijo que si subías a casa a darle cera.

No es lo mismo.

Creo que está claro.


A nosotros nos da más igual porque tenemos pene nos importa más el fondo que la forma. A nosotros nos vale con lo que ella es. A ellas les importa tanto lo que eres como cómo te encuadras en la película de su vida*.


No solo tienes que ser algo, tienes que significar algo también.


Como la chica promedio está emocionalmente más desarrollada que el chico promedio, necesitan más de una historia que las emocione**. Tú te quedas embobado con lo bonica que es y el resto te la bufa.


Yo, en este sentido, creo que funciono también así. Para mí el contexto tiene mucho valor. Quizá no tanto como antes, porque todos sabemos que Disney huele. Pero bueno, esa empresa tampoco tiene el monopolio de las buenas historias.


Aunque aprendí a cortarme con el tema de poner a gente -que aún no se lo merece- en pedestales, la idea de asociar a alguien con una historia/momento/fantasía -sexual o no- también me hace llevar a esa persona a otra “dimensión”. Pasa a representar algo para mí.

Significa algo. O mucho.



“El amor empieza por una metáfora. Dicho de otro modo: el amor empieza en el momento en que una mujer inscribe su primera palabra en nuestra memoria poética.”

“La insoportable levedad del ser”Milan Kundera. 



Mr. Kundera lo explica más bonito que yo. Bueno, y que todos. Pero yo tengo la versión de pueblo. Porque crecí en uno***. Y ya que has llegado hasta aquí pues allá vamos.



“Por el maldito DNI”


Esto es una coña recurrente con un amigo de toda la vida alguna vez que nos hemos cruzado a alguna “famosa de pueblo o alrededores”.

No sé si las tías lo hacen. Imagino que sí. Pero hay un juego muy divertido que haces con tus colegas cuando te aburres y que es una herramienta de bro-descubrimiento enorme. Se llama:


“Tío, ¿tú a quién te zumbarías antes?”


Y con este amigo, una vez lo lanzamos cuando vimos entrar a una chica guapa random esa noche al garito. Porque sin temazo de por medio y sin conversación mayor, comentas. El caso es que mi amigo -con muy buen juicio y apoyándome en mi autodescubrimiento- me preguntó:

“Tío, ¿tú a quién te empotrarías antes, a esa o a [famosa de pueblo o alrededores]?”

A todas luces, la chica que estaba presente estaba objetivamente mejor. Pero como ya has adivinado...

-“A [famosa de pueblo o alrededores], fijísimo”–respondí.
-“Por el maldito DNI” –me contestó.


Efectivamente. Por el maldito nombre en el DNI.



Y es que si eres un poco idealista -que es sano- una chica, por guapa que sea, no puede compararse a alguien que ya has tenido en la cabeza. A alguien en quién has pensado y a quién has llenado de significado. Y digo significado, porque no son hechos. Esto no tiene nada que ver con los hechos, pero mucho con la narrativa. Con el encuadre. Con cómo sería esa historia que alguna vez te has imaginado.

(La sabiduría general ha denominado a estos sujetos “Espinas clavadas”)

Una chica lee esto y es un día más en la oficina, pero nosotros en general no lo vivimos.



Pero bueno...





*Este es el origen de por qué funcionan los grandes gestos románticos.
**Si quieres entender lo importante que es la narrativa para las chicas, te aconsejo que sigas a
@lavecinarubia. Es puro storytelling. Pista: no tiene todos esos seguidores porque es la única que le da importancia a eso.
*** Donde para postre hay tías buenas para soterrar el AVE. Así que no quiero turismo, cada uno a su casa y Dios a la de todos.




¿Qué hacer con todo esto?


✅ Si no sólo valoran lo que ven, sino el significado de lo que ven, intenta hablar más con tu imagen. Tienes la suerte de que con un buen corte de pelo, un buen nivel de aseo y un mínimo interés en llevar ropa -de tu talla- que comunique en qué arquetipo de chico te encuadras, de la noche a la mañana puedes mejorar -y mucho- tu impresión general.

✅ Si juzgas la sexualidad de una tía -o de quién sea-, no sólo eres un mongolo te limitas bastante como persona y acabarás llevando una vida pobre en tu nicho de reprimidos, sino que probablemente no hayas soplado con el fuelle muy variado. Sorry.

✅ Es bastante liberador y ego-friendly entender que muchas veces el problema no es lo que tú eres, sino lo que significas en ese momento y lugar. Y no siempre estará en tus manos alterar la asociación que ella hace contigo. Aunque si puedes, deberías de invertir en esto. Por ella y por ti.

Y si no, pues mira, que te la sude y a otra cosa.




Antes de acabar, una pregunta ...


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