¿De verdad sabes lo que quieres de alguien?

¿De verdad sabes lo que quieres de alguien?

15 minutos   ●   por Pablo


Si yo hubiera leído el título de este artículo hace algún tiempo, habría pensado algo como:


“Más o menos. Tampoco hay mucho misterio. Además, soy flexible y me dejo sorprender”


Spoiler: no tenía ni idea. Y hoy la tengo a medias. 

Si nos preguntasen, casi todos diríamos que tenemos una noción -vaga- de las cosas que apreciamos en otra persona. “Que sea honesta, sexy, deportista...”. O quizá tengamos un “tipo” de persona que nos gusta: con unos rasgos físicos más o menos definidos, pero con unos rasgos personales difusos. Y nos pegamos la hostia.


Es clave tener un mapa mental claro de lo que quieres


Vivimos con deseos y necesidades que guardamos en la cabeza. De vez en cuando, los sacamos a que les dé el aire con algún amigo en algún café. Pero pocas veces los buscamos eficientemente en la realidad.

¿Por qué?

Por algo que es genial para unas cosas y trágico para otras: sólo podemos pensar conscientemente una cosa a la vez.


“Sécate el sudor, macho”


Sí, esto suena a tontería. Pero no lo es. Si tan sólo podemos pensar linealmente y uniendo puntos, no podemos tener una visión general de todo lo que queremos o nos hace falta. A menos, claro, que hagamos el ejercicio consciente de construir un mapa mental que nos dé una comprensión global y nos pinte el cuadro de lo que somos.


El objetivo de este artículo es que al acabarlo lo tengas cristalino.


Pero antes de nada, es importante saber en qué punto nos situamos hoy en día, para desmontar falsas nostalgias de tipo “antes todo era más fácil” y ser conscientes de la importancia de saber lo que queremos -hoy más que nunca- en un mundo que parece plagado de “opciones”.

La evolución de las relaciones.


Vamos a hacer un repaso brevísimo del tipo de relaciones en orden evolutivo, juzgando principalmente cuatro parámetros:
 
1️⃣



Grado I: Conveniencia

La decisión se lleva a cabo exclusivamente por lo que la pareja tiene que ofrecer más allá de la relación íntima. Es una decisión política, familiar, del sabio de la tribu...para unir reinos, familias, "tú tienes dos cabras y yo una gallina", etc. La compatibilidad y la libertad es un lujo que no nos vamos a permitir aquí.

⚠️ Cuando tengas la tentación de quejarte de la realidad occidental, piensa que esto no ha desaparecido todavía. Y si crees que esto pasa sólo donde aún se tiran piedras, aquí la versión contemporánea: "Tiene pasaporte europeo/australiano/..." ⚠️


Grado II: Necesidad de huida.

Elección condicionada por la presión social o familiar. Se busca salir de una situación incómoda, como por ejemplo de la casa de los padres, para -en principio- ser independientes.

Este es el caso de muchos de nuestros abuelos o bisabuelos. Incluso padres. Sería muy ingenuo decir que no hay compatibilidad. Antes había -y aún hoy en ciertos contextos- menos maneras de vivir y los roles estaban definidos. En cuanto a la libertad, se suprime casi siempre en nombre de la religión, de la costumbre o del “qué dirán”.


Grado III: Co-dependencia.

El cáncer contemporáneo. Relaciones condicionadas por el miedo a acabar solo, aburrido y/o socialmente excluido. La necesidad de tener a una persona, a falta de algo mejor, por la incapacidad de buscar -a menudo ni se sabe- lo que uno quiere.

La compatibilidad es dudosa. Quizá no hay opciones y es mejor esa persona que nada. La libertad está condicionada por la necesidad en lugar de la elección.

Como no vas al aseo sin avisar a tu pareja, este tipo de relación acaba anulándote como persona. Poco a poco construyes una bola de resentimiento y cuando llega el final, que como adivinarás no es bonito, hay declaraciones del tipo "Siento que he perdido X años de mi vida".



Grado IV: Libertad.

La elección es propia, porque la otra persona representa lo que queremos. Compartimos nuestra vida con ella y no renunciamos a las cosas que nos hacen felices.

La compatibilidad es alta y hay libertad para abandonar. Se es consciente de lo que se gana y se pierde y desde la confianza se decide si invertir o no.



Grado V: Crecimiento.

Para unos, el objetivo. Para otros, una quimera. La elección se basa en que sabemos qué valoramos y qué funciona con nosotros. Incluso más allá de la "química". El objetivo es evolucionar. Decidimos qué compartimos y vamos juntos hacia las personas que queremos ser.

No sólo somos compatibles, sino que la otra persona nos estimula y nos acerca a nuestra mejor versión. Y no por miedo a perderla, sino porque sentimos paz y pertenencia. La base es la libertad de ser quiénes somos, y sabemos cuál es el papel del otro en nuestro proceso propio.




¿Cómo accedemos a esto?

Para empezar, teniendo claro qué tiene la persona que buscamos. “Eso a veces es una cuestión de suerte” -me podrás decir. No creo en la suerte, pero aunque tú quizá sí, no va a venirte mal afinar el ojo.


¿Por qué es tan importante conocer tus valores?


Porque no tienes valor hasta que tienes valores.

 BAM! In your face


Así de sencillo.

Una persona a la que todo le vale no es una persona atractiva. Ni auténtica. Si no tienes estándares y no sabes dónde están tus fronteras, nunca sabrás cuándo decir no o cuándo plantarte. Si no valoras nada, eres del montón.

No es que pierdas el respeto y la credibilidad de los demás -que lo harás- es que ni tú vas a respetarte. Nunca sabrás qué buscas, te convertirás en un espejo e irás dando palos de ciego cuando conozcas a alguien.

Todo el mundo tiene valores que busca en alguien, así que si no los exiges es porque no eres consciente de ellos o crees que no los mereces. Y no se necesita un máster para entender por qué ninguna de las dos opciones anteriores es muy atractiva.


<img draggable= Si decides que vas a pasar de esto y tienes la mala suerte de encontrar a alguien a quien no le importe que no tengas tus límites definidos… Cuidado. Porque si no vives bajo tus propios términos, vas a vivir exclusivamente bajo los del otro.⛔️


#regalitoenvenenado


Antes de continuar, una pregunta ...


¿Has tenido la sensación de que vives en una paradoja donde tienes acceso a mucha gente muy rápido pero no parece que nadie sea compatible contigo? ¿Por qué “esto con Franco no pasaba”?

Por la misma razón que cuando tenías 4 años 19/20 niños de la guardería eran tus amigos, cuando entraste al instituto 15/20 y hoy con suerte ves potencial en 1/20 personas que conoces. 

Las generaciones anteriores eran generalmente menos específicas de lo que lo son hoy. Y esto no es malo ni bueno, es como es.

➡️

Estar menos definido te hace más adaptable. El escritor checo Milan Kundera nos habla de esto, relacionándolo con la madurez personal.

"Mientras las personas son jóvenes y la composición musical de su vida está aún en sus primeros compases, pueden escribirla juntas e intercambiarse motivos (...), pero cuando se encuentran y son ya mayores, sus composiciones musicales están ya más o menos cerradas y cada palabra, cada objeto, significa una cosa distinta en la composición de la una y en la de la otra".


Es por ello que hoy es importante separar el grano de la paja para ver qué hay de real en este mundo de -a veces- falsa abundancia.


¿Por qué hoy ya no te sirve NO ser específico?

Porque casi todo el mundo lo es. O evolucionas o te descuelgas. Nadie -o al menos nadie con opciones- sueña con una persona estándar. Tú tampoco. 

Antes de estresarnos y de que la nostalgia nos lance su “Antes todo era mejor...” parémonos ahí.


¿Mejor para qué?


• Si hoy te comes un plato de lentejas, no es para sobrevivir al hambre. Las eliges porque te gustan o te hacen bien.

• Si hoy te pones esos vaqueros, no es para sobrevivir al frío. Los eliges porque te gustan o representan la imagen que quieres dar.

• Si hoy eliges tu formación académica, no es sólo para sobrevivir económicamente. La eliges porque piensas que ese trabajo te va a hacer más feliz.


Eso es la evolución y en las relaciones humanas es igual. Quieres elegir a alguien que reúna bastantes de las cosas que te ayudan a conectar, y por extensión a ser más feliz. 

Igual te entra la risa cuando piensas en vincularte a alguien porque te dará vacas, tierras o la independencia, pero hace un tiempo no se reían tanto.

Ah, y antes de que se me olvide: si estás dispuesto a pasar por alto cosas que necesitas porque esa persona "te gusta", no es que seas flexible, es que en el fondo no crees que puedes conseguir lo que necesitas.


La pirámide de los valores


Hemos diseñado un juego muy sencillo que va a facilitarte el proceso. Consiste en elegir, de entre un abanico de cualidades que aportan valor (espiritual, cotidiano, afectivo, intelectual, estético, etc.) lo siguiente:

3 valores “innegociables”: son tan importantes para ti que estarías dispuesto a decir que no si no se cumplen. Ej: divertida, sincera ...
 
7 valores “deseables”: prefieres que esa persona los tenga, pero podrías negociar muchos de ellos. ¿Cuántos? Lo veremos en un momento. Ej: prudente, optimista ...



Esta pirámide invertida, se apoya -o se empotra, por si alguien de la Politécnica me lee- en una base que declaramos Universal -ni opcional, ni negociable- que es:


DISPONIBILIDAD : muestra interés, disfruta conmigo y me dedica su tiempo.


Esto parece obvio, pero la experiencia nos dice que tenemos tendencia a olvidarlo rápido.


“Ya, pero es que mi caso es..” 


Es que… nada. No inviertes en gente que no valora tu tiempo o lo que eres lo suficiente como para corresponderte con el suyo. El motivo no importa. Esta base no es opcional. O se va todo a la mierda.


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Ronda de preguntas


¿Por qué 3 innegociables y no 4?

Porque tiene que formar una pirámide coño. Hay un motivo científico, pero considera esto como orientativo. Tus innegociables pueden variar en número dependiendo del contexto. Pero tres es el mínimo.

Me explico: si estás en una situación donde no tienes muchas opciones, tu grado de exigencia será -lógicamente- diferente del de alguien que sí las tiene. 



“Bueno, pero es que si somos tan exigentes al final nos vamos a quedar a dos velas...”

Sólo estás pidiendo tres cosas. Es lo mínimo para un ser humano de calidad. De hecho, es más fácil que te quedes a dos velas no buscando nada en nadie.


“No sé, veo esto demasiado apocalíptico... yo es que prefiero dejarme sorprender”

Es que la gente te va a sorprender de todas maneras. La pirámide es orientativa. Sirve para darte claridad. La realidad es mucho más rica en matices. 

Además, no es fija. Después de cada vivencia significativa vas a tener que reordenarla.

Y aquí te cuento una historia.


Cuando conocí a A.


No me da vergüenza admitirlo. En esa época había encadenado una serie de personas que no me decían demasiado y empezaba a sentir que mis encuentros eran un puto bajón bastante estándares.

Conocí a A. en la fiesta de un amigo. La saludé y nos pusimos a charlar. Al principio empezamos a hacernos algunas bromas, nada fuera de lo normal. Pero pasaban los minutos y me daba cuenta de que era súper divertida y me lo estaba pasando increíble con ella. Nunca me había reído -al menos no tanto- con alguien que me atrajera antes.

Esto que parece básico, para mí no lo era. Casi siempre sentía que era yo quien tenía el papel de hacer las bromas. Cuando escribo esto me pregunto si no vendría de esa creencia clásica de “el chico tiene que hacer reír a la chica...”.

Qué más da.

El caso es que aunque hoy me parezca increíble -y si no mira mi pirámide- en aquel momento no contemplaba que el sentido del humor fuese clave. Hoy, no imagino cómo podría ser de otra manera.

“Pero más allá de conocerme mejor y todo el rollo, ¿cómo lo aplico?”


Cambia tu posición en el juego


Cuando ya tienes una idea precisa de lo que quieres y necesitas, puedes empezar a buscarlo en las personas que conoces. Te sacudes las dudas. Saber lo que quieres aumenta tu seguridad, te reafirma y te dibuja unas fronteras personales.

Antes, cuando hablabas con alguien, te situabas en la posición de un vendedor que duda de su producto: “¿Le gustaré a esta persona? ¿Seré suficiente?”.

Cuando ya sabes lo que buscas, se produce un cambio de paradigma.


“¿Esa persona tiene lo que yo necesito para sentirme bien y dar lo mejor de mí?”

 

Esta es la pregunta que merece la pena responder al menos hasta que un día, con tus valores perfectamente instalados, no sea necesario ni hacerla.

👎🏼


Busca lo que te interesa e indaga ahí. Háblale de eso. Es una oportunidad para aprender de alguien a través de una curiosidad real y para tener una conversación donde puedas disfrutar y estar cómodo.



Si no pides valores le estás faltando al respeto


Sí, has leído bien. No, no me he pasado de intenso.

¿Sabes lo que le estás diciendo cuando te vale todo?

Que no te importa quién sea. Que da igual lo que haga, en lo que crea o qué tenga dentro. Que te la tirarías de todas maneras. Que de todas maneras, tú compras.

Esto es trágico. Tanto para ti como para la otra persona. Imagínate esto:


Te pasas un mes trabajando como un loco en un proyecto o escribiendo una tesis. Te informas, cuidas tus expresiones, tus fuentes, etc. Has dado lo mejor de ti. 

Un día vas a entregarla a la oficina de tu profesor. Éste, la coge y sin ni siquiera abrirla, te dice que no te preocupes, que es suficiente...


Creo que podríamos adivinar cómo nos sentiríamos. Quizá: 

• Nos daría la impresión de que todo nuestro trabajo no ha servido para nada.
• Pensaríamos que hemos invertido tiempo y recursos en algo que no se valora.  
• Nos preguntaríamos: ¿ese profesor ha hecho lo mismo con el resto y soy uno más?.
• No sepamos si le gusta de verdad, porque no se ha molestado en mirarlo.
• Perderíamos la motivación, porque el profesor nos aprueba sin más.
• Dudaríamos de su nivel, puesto que no exige nada de nosotros.

Podría seguir, pero creo que ha quedado claro.

¿Qué tiene de triste para el que lo hace? Que se convierte en un espejo, en Mr. Nobody. Que se vende por un polvo. Que no tiene estándares ni respeto por sí mismo. Sólo hambre.


¿Cómo haces que todo esto se ponga en funcionamiento?


1️⃣

Como te decía, al suscribirte te avisaremos si tenemos algo interesante para ti.



Sólo conectarás con tu fuerza y tu amor propio si tienes claro dónde están tus límites. Porque sabrás qué valores negociar y cuáles no, tendrás la seguridad de que te representan e irás convencido a buscarlos.