Los Verdaderos Monstruos debajo de tu cama (I)

Los Verdaderos Monstruos debajo de tu cama (I)

9 minutos   ●   por Pablo

La otra noche mientras veía una serie, algo me hizo click. Uno de los personajes, -con toda la pachorra que te permite tener un guión ya escrito-, le había soltado a otro, en toda la jeta y sin filtros, un miedo nada superficial que le había descubierto*.

Se lo dijo tan claro y con tan poco margen de réplica que creo que me impactó a mí tanto como a ella. Tuve que parar el vídeo y rebobinar un par de veces para procesarlo.

Me chocó porque pensé: “Joder, ¿qué pasaría si nadie se lo hubiera dicho?¿se hubiera pasado toda la vida con la paja mental a cuestas?”. “Debe haber mucho más de esto”–me dije.


Y me re-pregunté cuáles son nuestras cadenas invisibles. Y cuántas serán. Qué cosas no vemos, nos retienen y nos dejan atados a la espera de que nos salve un guión de Hollywood que nunca llega.


Así que, después de darle algunas vueltas, en este primer capítulo te presento a 2 enemigos que joden tu vida y tus relaciones sistemáticamente y de los que se habla poco o casi nada.

Y lo sé porque he hecho los deberes. 🤓

Si estás pensando: “Uff, otro post de autoayuda que me va a decir que tengo que romper la rutina, estar en el presente, agradecer...” tranquilo. Posts genéricos que huelen a ambientador de pino de Deliplus ya hay para enterrar, así que aplicaré la regla de oro en guarderías: no hacerte a ti lo que no me gustaría que me hicieran a mí.


Sin más, yo creo que vamos al lío.


* Tranqui, he puesto la historia de la serie en el primer monstruo para no dejarte a medio polvo. 😘



1. Miedo a ir con todo y que no sea suficiente


O la receta para asegurarte de que vas a seguir siendo una versión mediocre de ti mismo.

Este es el causante del artículo. Bueno, más bien la serie This is us, que es de dónde sale el ejemplo del que te hablaba en la introducción.

Sí, lo sé. La serie a veces es un pastel del infierno -cualquiera que hable de valores familiares yanquis lo es-, pero representa muy bien la complejidad de cómo nos afectamos los seres humanos, qué nos hace temer lo que tememos y cómo modela todo esto nuestra realidad.


Y a mí con esos rollos me puedes tener todo el día.


Te lo escenifico. Olivia, que representa el arquetipo de zorra fría ultra inteligente con un acento británico que te dan ganas de empotrarla y Kate, que es la chica protectora con sobrepeso que no tiene vida propia y funciona “salvando” a los demás, tienen una conversación digamos tensa.



Aquí las susodichas. Wait for it.


Olivia, fiel a su personaje y sin mucho reparo, le dice a Kate:


“Tienes miedo de perder todo el peso y que nada cambie, ¿verdad?. Que descubras que la persona que siempre has sido es quien eres en realidad. Que todos los sueños sobre cómo vas a vivir tu vida ideal un día no sean más que mentiras que te has contado a ti misma. Lo entiendo, asusta. Si fuera tú, estaría aterrada.”


Imagínate la otra. Muerte cerebral. Fatality. 


#jesuisKate


Pasa en las relaciones, en el curro... en la vida. Si no nos implicamos, si no vamos hasta el final, si decidimos no darlo todo y fracasamos, siempre podremos proteger la imagen de nosotros mismos con el cuento de: “Si hubiera querido…” “En realidad es que pasaba…” “No me interesaba tanto…” “No me la tiro porque no quiero”


Como creemos que hemos decidido ir a medio gas, no sentimos que el fracaso es real y nuestro ego queda intacto.


En su conferencia “The beautiful truth of online dating”, Arum Kang & Dawoon Kang, fundadoras de Coffee Meets Bagel -una aplicación de citas- cuentan una cosa bastante curiosa.

Analizando los datos de la aplicación, se dieron cuenta de que lo que marcaba la diferencia -estadísticamente- entre la gente que lograba citas y la gente que no, era la longitud de la descripción.


Más era mejor.


Se pusieron entonces en contacto con algunos usuarios. Unos admitieron que no querían abrirse y hacerse vulnerables describiéndose, porque siendo así, cuando los rechazasen, sentirían que es por lo que son “en realidad”. Otros, directamente fingieron que no les importaba.

Y a tí, ...


¿Cómo te afecta con tus ligues?


Además de que (nota mental) con el freno de mano echado no se disfruta de nada, hay una imagen que me viene a la cabeza.

Un día, estaba con mi grupo de amigos en un garito de Alicante. Teníamos al lado a un grupo de chicas. Un colega, de quien yo sabía que no tenía prácticamente vida sexual, era el que más cerca estaba de ellas. Eran monas y estaban mirando a nuestro lado. 

Hasta ahí vida normal. 

La historia es que mi amigo empezó a bailar como si le faltaran 3 veranos, a gritarles gilipolleces y a espantarlas poniéndose en ridículo. Lógicamente, ellas -previa cara de asco- se piraron.


-¿Qué coño haces?–le pregunté.
- Me la sudan las idiotas esas –fue su respuesta.


Así, de gratis.


Como ya has adivinado, ahí solo había frustración, negación y fragilidad. Por miedo a ser rechazado -una vez más- y sentir ese dolor, decidió ser él quien “rechazara” primero.


Que cada cual saque sus conclusiones, pero no me parece la estrategia más sana.



2. No querer ser el puto amo.


O la receta para ser invisible y del montón. El perfecto miembro del rebaño.

A nivel antropológico tiene mucho sentido. Evolucionamos porque aprendimos a socializar y nuestra fuerza está en nuestras relaciones. Intentar entonces ser más cultos, más conscientes o cuidarnos más físicamente significa evolución.

Y la evolución significa cambios.

¿Y qué pasa si hay cambios? Que igual tenemos que pasar el mal trago de tener que despedirnos de -o reducir el tiempo con- personas que están en un lugar que nosotros ya no ocupamos. Y bueno, no pasaría nada si no fuera porque parte de nuestra identidad y seguridad viene del hecho de que somos amigos de, novios de, hijos de, hermanos de...



¿Qué sería de nosotros entonces?



Tememos que nuestras inquietudes intelectuales les muestren que ellos no las tienen. Tememos que nuestro cuidado físico les revele que ellos no se ocupan de su cuerpo. Tememos que nuestra voluntad de ser nuestra mejor versión evidencie que ellos se han instalado en la mediocridad.


Y que por ello te rechacen o incluso te odien.


Por supuesto, tú eres un buen chico y no quieres molestar. No quieres traicionar al grupo. No te interesa ser el foco de críticas, ni buenas ni malas. Alguna palmadita en la espalda de vez en cuando para un egoboost y funcionando. 


Y bueno, tampoco lo neguemos: hay comentarios que no queremos escuchar. Así que mejor estar tranquilos y no hacer mucho ruido.




“Quien no se busca cree que sus límites son su verdadero ser. El mínimo intento de sacarlo de su habitual territorio lo sumerge en crisis, que se manifiesta con rabietas, anquilosamientos, huidas o fingimientos. Este rechazo proviene de su miedo a perder la identidad y los lazos que lo unen con personas de su mismo nivel de consciencia. El hombre no desarrollado quiere pertenecer, ser aceptado por grupos e instituciones que reflejen sus propios límites.”

–“Cabaret Místico”, de Alejandro Jodorowsky

 


Ser el puto amo no significa pasar por encima de nadie, imponer tus leyes o tratar de acaparar la atención como un niño de 5 años desatendido. No significa ser alguien cuya voz calle a la de los demás.

Eso es confianza del todo a cien.

Ser el puto amo significa que no te vas a guardar lo mejor de ti para cuando llegues a casa y eches la llave. Que no vas a privar a la gente de tu verdadera dimensión ni de tu verdad. Que no vas a hacerte pequeño o a estancarte por miedo a la -remota- posibilidad de quedarte solo. 

Y por si te interesa...


¿Cómo te afecta con tus ligues?


De mil maneras. Empezando por el hecho de estar estimulado y querer aprender. La gente apasionada genera pasión. La gente curiosa, genera curiosidad. La gente con una opinión sobre las cosas, es alguien.

De verdad, una persona con un sueño o una meta está en el top 3 de las cosas más sexys que me vienen a la mente.


Luego está el tema de cuidarse. Si te mantienes dentro de un límite y no te obsesionas, muestras responsabilidad y respeto por tu cuerpo y tu salud. Te cuidas y te ocupas de ti. Estás sano. Y si puedes hacerlo contigo, es más probable que lo hagas con los demás (ejem...bebé, ejem..guiño-guiño).

En cuanto a la ropa, es evidente. Además de ser la manera en la que te presentas al mundo, cuando prestas atención a eso demuestras inteligencia social y buen gusto. Es otra manera de comunicar quién eres. Representes lo que representes.

Yo he visto a tíos a los que vestirse “demasiado bien” les hacía sentir incómodos porque no querían destacar demasiado.


Y yo me he visto tentado algunas veces.


En mi pueblo ciudad, el día de Nochebuena lo peta bastante. Ese día todos los amigos nos vamos de comida* y toda la peña acaba en la calle de “Tardebuena”. La cosa empieza por el gintonic “digestivo” y acaba contigo cenando con tu familia más doblado que el parachoques de Arturo Vidal.

El caso es que yo sentía que ese día era especial para mí. Como casi siempre he vivido fuera, llevaba un tiempo acumulando las ganas.

El día llegó y cuando saqué los zapatos, pensé: “Mmm, es que no creo que nadie lleve, igual es demasiado”. Cuando saqué un abrigo ¾ que me flipa, me cruzó la mente un “quizá llama demasiado la atención en el pueblo y paso de escuchar comentarios”


Es la crema, nunca mejor dicho.


No quería dar la sensación de que estaba buscando atención -porque no era cierto-, pero lo que sí que estaba a punto de hacer era dejar de expresarme como yo quería por miedo a la posibilidad de la atención.


Y esto hubiera sido una cagada si no hubiera acabado pensando: “Que le fo***n”.

¿De qué estaba más preocupado?

Exacto. De lo que piensen los demás.


Lógicamente, no hace falta ser Beckham. Pero decidir que vas a vestir de puta madre demuestra que estás cómodo aunque puedas llamar la atención. Que para ti es más importante cómo quieres presentarte tú que el hecho de tener que pasar desapercibido a toda costa.

Que si hubieran comentarios al respecto, puedes soportar la tensión.

Que inviertes más en ti que en los demás.


*Así funcionamos en España: si no duplicamos fiestas, nos ponemos a buscar qué celebrar y acabamos pensando que quizá el 3º Aniversario de cuando nos sacaron las muelas del juicio es un buen motivo para cocerse. Desde aquí doy las gracias a mi país por esto.



Lo que quiero que te lleves de esto


✅ El mundo a veces va a cerrarte puertas -a ti y a todos- pero eso no te impide darte el gusto de darlo todo e irte a dormir tranquilo. Hay algo de magia en el hecho de no tener nada que reprocharse.

✅ Si te quejas de que el mundo está lleno de borregos, en el mejor de los casos no estás mirando en la dirección adecuada y en el peor -aunque poco probable si estás leyendo esto- eres uno de ellos. O de otro rebaño diferente. Lo que no eres no te molesta, porque no vive en ti.


***


Como has visto, este artículo no es largo pero sí ​algo denso. Así que como no quiero freírte el cerebro ni lamentar pérdidas, he decidido dividirlo en cómodos fascículos.

Sin embargo, estos no serán algo que leer y olvidar.

Estos miedos o limitaciones no pueden borrarse de un día para otro. Ni siquiera de un año para otro. Hay algunas cosas aquí que pueden tomar toda una vida -algunas filosofías te dirían que más- así que lo suyo es estar despiertos.


Y sí. Lo que hay aquí son sólo teoría y ejemplos. Son sólo palabras.


Pero -como para la amiga* Kate- pueden ser el primer paso en la dirección correcta: la de ir detectando capicas de mierda todo lo que te aleja de ti y de la vida que quieres construir, observarlos y salir poco a poco de su hechizo.



"¿Denso de qué, chaval?"


Vale, vale. Pues aquí tienes el Capítulo II.


*Amiga mía. A ti ya sé que te la pelan sus movidas, ca***n sin sentimientos.



Antes de acabar, una pregunta ...


¿Te Resulta Difícil encontrar gente que valga la pena?


Eso era antes.

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